Los restos de pigmentos en las obras han cambiado la imagen que usaron del arte en el mundo antiguo.

Nos choca y casi parece que hace daño en los ojos ver una escultura clásica de mármol pintada con colores vivos. Pero es nuestra mirada actual la que está equivocada. Nos hemos acostumbrado a percibir las obras de arte griegas y romanas con los sobrios y elegantes colores del mármol y la piedra. Así, con esta misma gama cromática, fueron creadas y expuestas las esculturas del Renacimiento al estilo clásico. Pero a ojos de un griego o un romano de la antigüedad, el David de Miguel Ángel parecería una obra inacabada. Está completamente esculpida, sí, pero le falta el color.

Reconstrucción de la policromía del “arquero troyano” para la exposición “Dioses en color”. Wikimedia.

Un secreto a voces

Dicen que el mejor escondite es el que está a simple vista. Podría decirse algo similar sobre los secretos. Durante siglos, los arqueólogos e investigadores han tenido delante de sus narices restos de pigmentos en las esculturas clásicas, pero no le prestaron atención hasta finales del siglo XX. Es más, en restauraciones y salas de museos se han limpiado estos vestigios de color antes de exponer obras antiguas al público como si se trataran de imperfecciones o polvo, eliminando para siempre una valiosa información sobre el arte clásico. Poco a poco, los investigadores comprendieron que los restos de colores algún día ocuparon toda la escultura. De hecho, coincidirían con lo que marcaría la lógica: pigmento rojo en los labios, rizos de cabello negros o reflejos dorados en corazas. Entonces el “secreto” empezó a salir a la luz hasta que Jan Stubbe Østergaard, ex curador del museo Ny Carlsberg Glyptotek en Copenhague, y fundador de una red internacional de investigación sobre policromía, dijo:

“Decir que has visto estas esculturas cuando has visto solo el mármol blanco es comparable a alguien que viene de la playa y decir que han visto una ballena porque había un esqueleto en la playa”.

Gracias al interés por la policromía y al uso de la tecnología hemos podido reconstruir más y mejor el color en las obras clásicas, lo que ha permitido reproducir esculturas famosastal y como se expusieron originalmente. Resulta fascinante poder contemplar el mundo antiguo repleto de colores vivos.

Los colores de la Antigüedad

Ahora sabemos que los antiguos artistas griegos pintaron las esculturas con una mezcla de minerales y un material aglutinante orgánico que difícilmente podía superar el paso del tiempo. La erosión natural acababa por eliminar prácticamente toda la pintura de las obras y lo que nos ha llegado han sido esculturas de un blanco marmóreo que hemos tomado como el aspecto final.

Pero, además, es necesario resaltar que el color no era un mero añadido decorativo, sino que tenía su carga simbólicay remarcaba ciertos atributos (lo que suele hacer el color en todas las obras de arte, vaya).

“El pelo rubio de los dioses proyectaba su poder; la piel morena de los guerreros y de los atletas era un signo de virtud y valor, mientras que la piel blanca de las korai expresaba la gracia y el esplendor de la juventud”.

La réplica moderna del Partenón en Nashville con una proyección que mostraría los colores originales del edificio. Shelley Mays. El Tenneseeano.

La »Casa Blanca» no debería ser tal

No solo eran pintadas las esculturas clásicas, sino que también los relieves y los edificios. Varios fragmentos del Partenónhan sido protegidos y conservados con mucho cuidado, lo cual ha permitido ver en ellos signos inequívocos de pintura original en colores tan intensos como el rojo y el azul.

Esta revelación ha llevado a reconstruir el templo griego más famoso de la Antigüedad con los colores que pudo tener originalmente, lo que supone un resultado tan llamativo como extraño a nuestra mirada actual. Desde el Renacimientoy luego con el arte neoclásico se realizó multitud de obras a la manera clásica, pero manteniendo el blanco impoluto del mármol o la piedra, como mucho salpicado de algún color más cálido por el uso del ladrillo para rebajar costes y peso en la estructura. Pero resulta que hemos estado equivocados en la apariencia que debe tener estas construcciones y, si se hubiera seguido el patrón clásico como realmente fue, la “Casa Blanca” debería ser la “Casa de Colores”.

Referencias:

Leija, L. 2022. Por qué las esculturas griegas estaban pintadas con colores vivos. ngespanol.com.

Stone, R. 2017. Los colores de la antigüedad: el sorprendente aspecto original de las estatuas clásicas. orígenes-antiguos.es.

Talbot, M. 2019. El mito de la blancura en la escultura clásica griega. nodoarte.com.

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#Arte #Grecia Clásica #Historia

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservó una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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